Amnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid Icons
Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo
Menores desplazados se agolpan para comprar pan

Niños y niñas palestinas desplazadas se agolpan para comprar pan en la única panadería que queda en la ciudad de Khan Younis. La situación humanitaria en Gaza se deteriora continuamente, ya que Israel sigue obstaculizando la entrada de ayuda en medio de la guerra. © picture alliance/dpa | Abed Rahim Khatib

Blog

El sufrimiento de la infancia en Gaza, la normalización de la barbarie

Por Ana Carnicero Izquierdo, miembro del Equipo de Infancia de Amnistía Internacional España,

En Gaza, la infancia se ha convertido en sinónimo de pérdida, miedo y desarraigo. Cada día, miles de niños y niñas intentan sobrevivir entre ruinas, desplazamientos forzados y duelos interminables, mientras sus derechos son vulnerados de forma sistemática y el mundo corre el peligro de normalizar la barbarie.

Situación de la infancia en Gaza

Dos menores miran sus casas en ruinas

Dos niños palestinos, sentados en una casa destruida, observan las ruinas, durante el alto el fuego temporal en la aldea de Khuza'a, cerca de la valla fronteriza entre Israel y el sur de la Franja de Gaza. © picture alliance/dpa | Mohammed Talatene

La situación de los niños y niñas en Gaza es extremadamente crítica debido a una violencia sostenida, la falta de recursos esenciales y el colapso de la infraestructura básica. Millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y, entre ellas, casi la mitad son menores, que sobreviven en refugios improvisados y hacinados, expuestos a enfermedades, desnutrición y frío extremo.

Los informes de Naciones Unidas han documentado el uso reiterado de armas explosivas en áreas densamente pobladas, lo que multiplica las víctimas infantiles y destruye hospitales, escuelas y viviendas. Las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria, la escasez de medicamentos y la saturación del sistema de salud ponen en peligro la vida de los niños y las niñas heridos o con enfermedades crónicas, mientras que el acceso limitado a agua potable y saneamiento agrava aún más los riesgos sanitarios.

Dos años después del inicio de la ofensiva a gran escala, UNICEF estima que más de 64.000 niñas, niños y adolescentes han sido asesinados o mutilados en Gaza, una cifra que ilustra la destrucción sistemática de una generación entera. Paralelamente, los análisis satelitales más recientes calculan más de 123.000 estructuras destruidas y decenas de miles con daños severos o moderados, confirmando un nivel de devastación masiva del tejido urbano y residencial. La mayoría de la población sigue desplazada y al menos 1,3 millones de personas sobreviven en más de 970 emplazamientos, en condiciones extremas de hacinamiento y precariedad, en un contexto en el que organizaciones humanitarias insisten en que en Gaza no existe un lugar seguro.

La ayuda humanitaria continúa llegando de forma limitada e irregular debido a restricciones, inseguridad y falta de combustible. Desde el inicio de la tregua se han descargado más de 256.000 palés de ayuda, pero el acceso real a alimentos, agua potable, medicinas y suministros sigue siendo insuficiente y desigual para la población civil.

El Comité sobre los Derechos del Niño de la ONU ya alertó en 2024 de que el número de niños y niñas asesinados, heridos o desaparecidos en Gaza no tenía precedentes recientes y que se estaba produciendo una violación masiva de sus derechos fundamentales. Su vicepresidente, Bragi Gudbrandsson, subrayó patrones especialmente graves: matar y mutilar niños y niñas, atacar hospitales y escuelas y bloquear el acceso humanitario, vulnerando de forma flagrante el derecho internacional. Hoy, esas cifras, que ya eran devastadoras entonces, han quedado rápidamente obsoletas ante la magnitud y la continuidad de los ataques, y el sufrimiento de la infancia en Gaza sigue aumentando día tras día.

Impactos a corto y largo plazo en los niños y niñas de Gaza

Varios menores hacen cola para llenar sus bidones de agua

Menores junto a sus botellas y bidones vacíos mientras hacen cola para recoger agua potable, ya que un gran porcentaje de los pozos de agua han sido destruidos en la actual guerra israelí contra Gaza. © picture alliance/dpa | Abed Rahim Khatib

Los efectos de la guerra en la infancia son devastadores y de largo alcance. Uno de los problemas más alarmantes es la pérdida del habla, un trauma que puede manifestarse como mutismo selectivo o pérdida total de la capacidad de comunicarse, ya que muchos niños y niñas recurren al silencio como mecanismo de defensa ante el miedo y la violencia cotidianos.

Diversos estudios y organismos internacionales estiman que alrededor de la mitad de los niños y niñas en Gaza presentan síntomas compatibles con trastorno de estrés postraumático, ansiedad o depresión, en un contexto donde el acceso a apoyo psicosocial es mínimo. Sin tratamiento, estos problemas de salud mental pueden marcar de por vida su desarrollo emocional, social y académico.

El conflicto ha interrumpido por completo la educación de unas 625.000 niñas y niños, que llevan al menos un curso escolar entero sin poder ir a clase debido a la destrucción de escuelas, al uso de centros educativos como refugios y a la violencia constante. La falta de un entorno educativo seguro no solo vulnera su derecho a la educación, sino que perpetúa ciclos de pobreza y falta de oportunidades futuras.

Además, la escasez de alimentos y agua potable ha provocado un aumento alarmante de la desnutrición infantil. En algunas zonas del norte de Gaza, hasta uno de cada seis niños y niñas menores de dos años está gravemente malnutrido, una cifra que representa un riesgo extremo para su desarrollo físico y cognitivo y que podría traducirse en un incremento de muertes evitables.

Detención de menores de edad

El Comité sobre los Derechos del Niño también denunció los continuos secuestros, detenciones arbitrarias y reclusiones prolongadas de un gran número de niños palestinos a manos de las fuerzas israelíes, la mayoría de ellos sin cargos, sin juicio o sin acceso a representación letrada o contacto con sus familiares. Según los datos más recientes, entre 350 y 360 niñas, niños y adolescentes palestinos se encuentran detenidos en cárceles israelíes, y entre el 41% y el 48% están bajo detención administrativa, es decir, sin cargos ni juicio.

Aunque existe un tribunal militar específico para menores de edad, en la práctica estos niños, niñas y adolescentes continúan sometidos a procedimientos opacos: interrogatorios sin presencia de abogados ni familiares, detenciones prolongadas antes de comparecer ante un juez militar y confesiones firmadas bajo presión, muchas veces en un idioma que no comprenden. Los informes recogen patrones reiterados de maltrato físico o psicológico durante las primeras horas de detención, incluidas amenazas, golpes, privación de sueño e incluso aislamiento.

A esto se suma que muchos niños, niñas y adolescentes son trasladados a prisiones fuera del territorio palestino, lo que dificulta las visitas familiares y profundiza el aislamiento. En numerosos casos, enfrentan penas desproporcionadas por delitos menores. Así, la detención de niñas, niños y adolescentes se convierte en un mecanismo que no solo castiga a una persona, sino que quiebra familias, interrumpe vidas y extiende el miedo como forma de control.

Niñas y mujeres en el conflicto entre Israel y Gaza

Menores sostienen sus platos para que se los llenen de alimentos

Varios niños y niñas sostienen sus recipientes vacíos para llenarlos de alimentos, distribuidos por organizaciones benéficas en Rafah, Gaza. © Abed Zagout/Anadolu vía Getty Images

ONU Mujeres ha resaltado la situación de especial vulnerabilidad que enfrentan las niñas en este conflicto. Se ha registrado un incremento en la violencia de género, exponiendo a niñas y adolescentes a riesgos de abuso sexual, explotación y otras formas de violencia, mientras la falta de protección y de servicios de apoyo agrava aún más su situación.

Las mujeres y las niñas suelen ser las más afectadas en situaciones de crisis, y en Gaza muchas de ellas reducen primero su propia alimentación para intentar que alcancen los alimentos al resto de la familia, en un contexto de inseguridad alimentaria extrema. Las mujeres embarazadas y lactantes son especialmente vulnerables a la desnutrición y a la falta de atención sanitaria, lo que incrementa de forma dramática el riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto.

 

La escasez de agua, saneamiento e instalaciones adecuadas para la gestión de la higiene menstrual afecta directamente a la dignidad de las mujeres y las niñas, así como a su salud física y mental. Tras casi dos años de ofensiva, organismos de la ONU alertan de que decenas de miles de mujeres y niñas han sido asesinadas en Gaza y que ellas representan una parte desproporcionada de las víctimas civiles palestinas, lo que pone de manifiesto un patrón de violencia de género en el propio desarrollo de la guerra.

 

Refugios que buscan esperanza

Un menos es atendido por la doctora en el campamento de refugiados

Varios niños y niñas rodean a la doctora palestina Fidaa Al-Qurshali mientras atiende a un menor fuera de su tienda-clínica en los campamentos de Rafah. Al-Qurshali. La doctora ha convertido su tienda de campaña en una clínica improvisada que proporciona tratamiento gratuito. © picture alliance/dpa | Mohammed Talatene

En la actualidad, existen 58 campamentos de personas refugiadas palestinas reconocidos por la Agencia de Naciones Unidas para las Personas Refugiadas de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en todo Oriente Medio, incluyendo Líbano, Siria, Jordania, la Franja de Gaza y Cisjordania.

En este contexto, queremos destacar el trabajo realizado por el campamento de Al-Baraka, también conocido como la "ciudad orfanato", situado en Al-Mawasi, al sur de Gaza. Este campamento fue establecido para apoyar a las familias palestinas desplazadas, con un enfoque particular en menores huérfanos que han perdido a sus padres y madres debido al conflicto. Actualmente, alberga a más de 400 familias afectadas por la guerra, proporcionando servicios esenciales como refugio, alimentos, atención médica y educación.

Al-Baraka cuenta con una escuela cuyo objetivo es ofrecer un entorno de aprendizaje seguro y estable. Sin embargo, en la actualidad, las clases se llevan a cabo en tiendas de campaña debido a la falta de infraestructura adecuada. Además, el campamento brinda apoyo a la salud emocional de los niños, fomentando relaciones familiares entre las personas que residen en él y creando un ambiente en el que las madres y los niños y niñas se apoyan mutuamente, funcionando como una “familia extendida” para ayudar a sobrellevar la pérdida en un contexto de empatía compartida.

Reconstruir Gaza

Los llamados planes de “reconstrucción” se están diseñando sin escuchar a la población de Gaza, sin tener en cuenta sus deseos, su bienestar ni su derecho a vivir con dignidad. Se habla de una supuesta “Nueva Gaza” como si fuera una oportunidad urbanística o geopolítica, cuando la prioridad debería ser otra: frenar el genocidio y proteger vidas. Y, sobre todo, hay una verdad evidente que se intenta esquivar: sin un alto el fuego real y sostenido no puede existir ninguna reconstrucción frente a la destrucción de una generación de niños y niñas.

Y lo más grave es lo que queda fuera de estos discursos. Nadie pone en el centro el derecho al retorno de la población palestina a sus hogares. Nadie habla con firmeza de una paz duradera basada en derechos. Nadie exige rendición de cuentas por las atrocidades cometidas. Nadie afronta el núcleo del problema: la impunidad que permite que la destrucción se repita. Sin justicia, sin libertad de movimiento, sin fin del bloqueo y sin un horizonte político real, incluida la creación de un Estado palestino, cualquier plan corre el riesgo de ser solo una fachada: una reconstrucción de cemento sobre una injusticia intacta.

Reconstruir Gaza no puede significar solo levantar edificios: debe significar reparar vidas y garantizar que las próximas generaciones puedan crecer con seguridad, dignidad y futuro.

No se puede normalizar la barbarie contra los niños y niñas de Gaza

Varios menores recogen coranes de una mezquita en ruinas

Menores palestinos rescatan ejemplares del Corán de entre las ruinas de la mezquita de Al-Huda, destruida tras un bombardeo israelí sobre la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. © picture alliance/dpa | Mohammed Talatene

Las consecuencias de la guerra en Gaza para la infancia son complejas y de gran alcance. Es urgente una respuesta humanitaria rápida y sostenida que garantice acceso a alimentos, agua, salud, educación y apoyo psicosocial, y que ponga en el centro la protección de los derechos de los niños y las niñas.

“[La población palestina soporta] la muerte, el desplazamiento, el dolor y el sufrimiento de una manera que la mente humana no puede comprender, y es mayor de lo que cualquier corazón puede soportar”.

Riyad Mansour,Observador Permanente de Palestina ante las Naciones Unidas

Es esencial un alto el fuego permanente, la liberación incondicional de los rehenes y la eliminación total de los obstáculos que impiden hoy el acceso de la ayuda humanitaria. Israel debe cumplir con todas y cada una de las medidas provisionales decretadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y con el histórico dictamen que declara ilegal la ocupación y la anexión de los territorios palestinos, incluyendo el fin de todas las actividades de asentamiento y la evacuación de los colonos del Territorio Palestino Ocupado, según la propia CIJ.

Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe asumir su responsabilidad y trabajar para abordar las causas estructurales del conflicto (ocupación, bloqueo, apartheid y ausencia de rendición de cuentas) para garantizar un futuro más esperanzador y digno para las generaciones venideras en Gaza.

Contigo somos independientes

Amnistía Internacional lo forman personas que defienden una humanidad justa y libre alrededor del mundo. Personas como tú, que creen en nuestro trabajo. Por eso, si tú también defiendes los derechos humanos, te necesitamos para seguir siendo independientes. Puedes hacerlo desde aquí en menos de un minuto, con cuotas a partir de 4 € al mes.

Nos mantenemos firmes con nuestros principios: no aceptamos ni una sola subvención de ningún gobierno, ni donaciones de partidos políticos.

Haz posible nuestra independencia.